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Cómo salir del bucle de errores en pádel.

Estrategias Psicológicas y Tácticas para Recuperar el Control

Estrategias Psicológicas y Tácticas para Recuperar el Control

Todos hemos vivido ese partido en el que nada parece salir bien. Empiezas fallando un par de bolas y, sin darte cuenta, entras en un bucle negativo. Cada error pesa más que el anterior, la frustración crece y, de repente, sientes que ya no disfrutas del juego. Lo peor es que, cuanto más te frustras, más fallas.

Este tipo de situaciones ocurren por varios factores. A veces, nos enfocamos en aspectos externos: la mala suerte, las condiciones de la pista, el viento, la pelota que no bota bien… Pero al centrarnos en estos elementos, lo único que hacemos es alimentar nuestra frustración. Nos ponemos nuestra propia trampa: si todo depende de factores externos, sentimos que no tenemos control sobre la situación. Y cuando perdemos esa sensación de control, nos bloqueamos.

La clave está en cambiar el foco

Céntrate en lo que sí depende de ti

En lugar de pensar en lo que no puedes cambiar (el rival juega mejor, la pista está lenta, la red parece más alta de lo normal), es mucho más útil enfocarte en lo que sí puedes hacer en ese momento. Puede que no consigas ganar el partido, pero al menos sabrás que has hecho todo lo posible para darle la vuelta.

Aquí entra en juego la toma de decisiones. Muchas veces nos quedamos atrapados en los errores, pero la realidad es que todos fallamos: los profesionales, los amateurs, todos. Lo importante no es el fallo en sí, sino cómo te recuperas de él.

Cuando tomas una decisión correcta en pista, aunque falles en la ejecución, es fundamental reforzarte por haber elegido bien. Si en una situación concreta debías tirar un globo o hacer una víbora, pero la bola se quedó en la red, no te castigues: era la opción correcta. Mantén esa mentalidad y sigue adelante.

Estrategias tácticas para recuperar sensaciones

Más allá del aspecto mental, también puedes apoyarte en ajustes tácticos que te ayuden a salir del bucle de errores.

1. Apóyate en tu compañero

El pádel es un deporte de equipo y tu compañero puede ser clave para gestionar la situación. Si no te estás encontrando bien, comunícalo. Juntos podéis buscar un plan para aliviar la presión, por ejemplo, forzando más el juego en paralelo para que los rivales jueguen más a tu compañero y tú puedas recuperar confianza.

2. Prioriza el volumen sobre el riesgo

Muchas veces, cuando sentimos que estamos fallando demasiado, intentamos compensarlo con golpes espectaculares. Buscamos cerrar los puntos rápido, hacer un puntazo para recuperar sensaciones… y lo único que conseguimos es fallar más. En estos momentos, lo mejor es cambiar la mentalidad: en lugar de intentar ganar puntos, céntrate en meter más bolas en juego con margen y seguridad.

3. Juega más por el centro y usa el globo estratégicamente

Si no te sientes cómodo, una estrategia efectiva es jugar más bolas por el centro, donde hay menos riesgo de fallo y más posibilidad de incomodar a los rivales. Además, el globo es una herramienta clave en estos momentos. Es un golpe que te da un respiro, te permite ganar tiempo y ralentiza el ritmo del punto. Es cierto que a veces se queda corto o se va largo, pero sigue siendo un recurso muy útil para recuperar sensaciones. Si juegas siempre por abajo y rápido, la pelota volverá más rápido y, si no tienes confianza, eso puede ser un problema.

Tómate pausas para reenfocar

Otro error común cuando entramos en un bucle de errores es querer salir de él cuanto antes, jugando cada vez más rápido y sin parar a pensar. Pero muchas veces, lo mejor que puedes hacer es justo lo contrario: parar.

Si has perdido varios puntos seguidos y notas que estás bloqueado, tómate un respiro. Sal a beber agua, respira hondo, camina unos segundos por la pista… Lo que sea necesario para cortar esa inercia negativa. Darte un pequeño “stop” te permitirá reenfocar tu mente y afrontar el siguiente punto con más claridad.

La clave: recordar por qué juegas al pádel

Al final, todo se trata de disfrutar del juego. No todo gira en torno a ganar. A veces, el objetivo no es la victoria, sino mejorar, aprender a gestionar estas situaciones y, sobre todo, disfrutar del deporte. Mantener presente por qué juegas te ayudará a salir de esos momentos de frustración y a seguir avanzando.

Porque el punto más importante siempre es el siguiente.

Autor: Peter Consuegra

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